sábado, 9 de febrero de 2013

Quebrada del Condorito

Tuve la suerte, a fines de enero (el 30 para ser exactos) de visitar este Parque Nacional, entre días de laburo.
El acceso no está muy señalizado, de hecho la entrada es tras una gran curva, que si no averiguamos de antemano la pasamos de largo.

Como datos importantes: lo visité un sólo día y en la peor hora (al mediodía), para colmo en verano.
Esto quiere decir: mucho calor, mucho sol (no hay lugares de sombra en el lugar, ni arroyos para ir refrescándose), y poco movimiento de fauna.
La recomendación es, por supuesto, visitarlo en horarios de la mañana temprano, o a la tarde cuando ya baja un poco el sol.

Como su nombre lo indica, el gran atractivo del Parque Nacional es el Cóndor Andino, considerada el ave voladora mas grande del mundo (promediando tamaño y peso).

Una hembra adulta nos recibió un par de curvas antes de ingresar al parque.
Cóndor Andino - hembra adulta
Ingresamos al camino 11.50hs... el mismo es de tierra, y en ese momento estaba en buenas condiciones. Algunas aves volaban entre postes y matas, entre ellas este Chingolo juvenil.
Chingolo juvenil
El camino desemboca a un estacionamiento, ubicado frente a la casa del Guardaparques. Allí es necesario registrarse antes de iniciar la caminata. No es posible continuar con vehículo, habrá que dejarlo ahí.
Las principales caminatas son hacia los "Balcones". Hay 2, el Balcón Norte, de 2hs de caminata (ida) y el Balcón Sur, de 4 hs (ida).
Por un tema de tiempo, y a pesar de las recomendaciones, tuvimos que ir al Balcón Norte.
Gorro, protector solar, cámara en mano, y a caminar.
Ante la falta de aves, mamíferos y reptiles, siempre son buenos los paisajes e insectos.
Abeja polinizando una flor de Cardo
Paisaje Cordobés
Esta última foto, es el 1er lugar donde decidimos descansar unos minutos...

Durante el sendero hay carteles que avisan de la presencia de Pumas y Yarará, con lo cuál, no salirse del sendero es de suma importancia.
Más adelante la cosa se puso mas interesante. Un Verdón muy amistoso caminó alrededor nuestro un rato, y algunos Zorzales (Chiguanco), volaban de piedra en piedra.
Verdón
Zorzal Chiguanco
Finalmente llegamos al Balcón Norte. Un grupo de Jotes de Cabeza Negra nos recibieron.
Los Cóndores brillaban por su ausencia, y mas que algún ejemplar muy lejos, no vimos.
También se sumó un Jote de Cabeza Colorada, que daba vueltas de forma solitaria.
A la hora del almuerzo, aparecieron 2 chingolos mas que atrevidos, que hasta comían de la mano.
Jote de Cabeza Negra, apunto de aterrizar en una roca
Muchas otras aves también se fueron presentando en el camino, aunque no me fue posible fotografiarlas.
Fuera de eso, la visita me gustó, y me dejó con ganas de volver en otro momento a conocer mas en profundidad todo lo que el Parque Nacional tiene para ofrecer en cuanto a fauna.
A la vuelta pudimos observar a la distancia el Observatorio Astronómico de Córdoba.
Observatorio Astronómico de Córdoba
Y nos despedimos finalmente con un Pico de Plata...
Pico de Plata (macho adulto)

domingo, 16 de diciembre de 2012

Pilcaniyeu, visita de un día


Domingo, 16 de diciembre de 2012


Nuestro propósito fue ir a descubrir la floración estacional de la estepa, ver las poblaciones más australes del Ciprés de la cordillera (Austrocedrus chilensis) y la geología que reina en esa zona.

Hacía un tiempo que veníamos hablando de hacer este paseo. Salimos temprano en un día nublado con lluvia débil en Bariloche. A las 9:30 estábamos en Pilcaniyeu, con sol, nubes dispersas y mucho viento frío. Allí, amablemente, nos recibió Mario Puente, director de la Escuela Albergue además de ser un apasionado e incansable observador de la flora de la estepa.
Guiados por Mario, iniciamos la caminata a campo abierto. Fue imposible avanzar a paso rápido porque las flores se nos imponían.  

Luego nos dirigimos hacia “el Abrigo”, una formación de rocas volcánicas con un gran alero provocado por la gran erosión del viento de Patagonia. A su resguardo, Mario nos presentó pinturas rupestres de formas geométricas y, por primera vez, pudimos ver petroglifos, tallados en la roca con distintas formas: sol, pies de adultos y niños, huellas de felinos y choiques. 





















 A lo largo de la caminata no nos dejaban de sorprender la gran variedad de plantas de este ambiente tan hostil, con variados colores, formas y tamaños. Desde hierbas diminutas hasta arbustos cargados de flores. Macizos de Rodofiala, Yunelia, Taco de Reina y la perfumada Junellia scoparia



Por todos lados encontrábamos vida, al levantar la vista las aves denunciaban el paso de la primavera: las cachirlas, chimangos, sobrepuestos, parejas de pato overo y una solitaria dormilona chica. Ya acercándonos al Abrigo, nos sobrevoló una pareja de Águila mora, también vimos yales negros y pasó un Gavilán Ceniciento.


Yal Negro - macho adulto

Una segunda cueva nos sirvió de refugio para tomar mate y descansar. Era mucho más profunda, sin pinturas pero con rastro de uso humano actual, con restos de fogones y rastros dejados por el uso actual del ganado.
Dormilona Chica

El día no era muy propicio para observar aves. El gran viento las obligaba a mantenerse resguardadas. Sin embargo, tres volantones de halconcito colorado nos mostraron las técnicas de aprendizaje que tienen estas rapaces para aprender a volar. ¡Pudimos apreciar los golpes que se dieron contra el roquerío!
Halconcito Colorado - volantón

A lo lejos divisamos un grupo de ciervos y hasta un peludo se nos cruzó.
Peludo

Prontos a cumplir uno de nuestros propósitos, comenzamos a ascender por un roquerío de rocas graníticas para tomar contacto con uno de los cuatro bosquetes de cipreses antiguos que han desafiado valientemente las rigurosidades del clima y del suelo. 


Nuestra capacidad de asombro llegó a lo máximo cuando divisamos las interminables raíces atravesando las grietas de las rocas para conseguir un poco de agua y minerales ¡majestuosos!

Seguimos el cauce de un arroyo y allí la incidencia de la humedad permitió el desarrollo de arbustos como el chacay, parrilla, y también topa topa, helechos, mutisias y hasta los aterciopelados musgos. ¡Verdaderos jardines naturales!



Con el componente de zorzales, ratonas y palomas
Cansados, festejamos cumpleaños atrasados en la casa de Mario, antes de emprender el regreso.
Un día que colmó nuestras expectativas, superador de todos los propósitos que nos habíamos planteado. Un agradecimiento infinito a Mario Puente que nos abrió la puerta de una estepa tan poco conocida y valorada.


Estepa patagónica con Arcoiris






lunes, 8 de octubre de 2012

Parque Nacional Laguna Blanca

7 y 8 de octubre de 2012
Laguna Blanca













Organizamos esta particular salida de dos días de duración, en base al conocimiento de que las lagunas de esta zona albergan una de las poblaciones más grandes de Cisne de Cuello negro, quienes las eligen para anidar. A este primer objetivo sumamos el interés en observar las aves migratorias y aquellas que también están anidando en el lugar, además de la fauna en general que habita un entorno natural muy particular en cuanto a su geografía.
Partimos temprano de Bariloche por la ruta que va a Zapala. A lo largo de la ruta vimos un numeroso grupo de ciervos formado por hembras y sus crías. Nos sobrevolaron una pareja de Águila Mora, un Aguilucho Común y algunos Jotes de Cabeza negra. no eran cab colorada???
Ciervo Colorado, hembras y crías
Cerca del mediodía llegamos al Parque, nos impactó la vasta laguna en medio de una cadena de cerros de variadas alturas. El paisaje está conformado por un grupo de lagunas de estepa formadas en cubetas basálticas, rodeadas de cerros de origen volcánico, algunos caracterizados por el color rojizo oscuro de sus laderas. La de mayor superficie es Laguna Blanca, a la que rodean Laguna Verde, Antiñir, Jabón, Antonio, del Hoyo, del Hueso, del Molle, del Overo, entre otras pequeñas lagunas, que no siempre mantienen su caudal de agua. Ni bien llegamos, fuimos al centro de visitantes en busca de los Guardaparques que nos habían informado y asesorado sobre el lugar antes de emprender el viaje. Ellos nos indicaron lugares a visitar en nuestros dos días de estadía y dónde acampar. 
Campamento











El acampe merece un párrafo aparte, sabíamos que no tenía ningún servicio pero nos sorprendió la aridez del lugar elegido. De todos modos nos acomodamos bien, al reparo de una alta pirca que protege del viento dominante que viene de la laguna.
Enseguida nos fuimos a recorrer la laguna. En cuanto salimos del Centro de Informes, nos encontramos con bandadas de Remolinera Común y Yal Negro
Remolinera Común
Yal Negro
Los Cisnes de cuello negro se habían ido a otras lagunas en su gran mayoría, pero pudimos ver de cerca una pareja que recorría la orilla. Los que sí se hicieron presentes fueron los flamencos.

Cisne de Cuello Negro
Una gran bandada se estaba alimentando en una bahía cercana. También vimos Huala, Gaviota Capucho Café, Playerito Unicolor, Pato Crestón y Gaviota Cocinera. Se nos cruzaron, Comesebo Andino, Chingolo, Calandrias perchando en los arbustos y, a lo largo de la costa, Sobrepuesto, Dormilona Fraile y Pico de Plata haciendo demostración de su  vuelo elástico. También disfrutamos del Playerito Unicolor alimentándose entre las piedras.
La gran sorpresa fue encontrar, entre los arbustos del roquerío al lado del acampe, un nido de Cacholote Pardo. Lo veíamos revolotear alrededor de las matas y por fin descubrimos la entrada y salida del nido, hecho de ramas espinosas de Molle y sus accesos rodeados de Nassauvia glomerulosa, también cubierta de espinas.
Nido de Cacholote, entrada
Cacholote Pardo


Bandada de Flamencos








Nido de Cacholote, salida













Amanecer del segundo día
Por la noche  la reunión fue en la carpa comedor de nuestro “hotel 1000 estrellas”, ahí compartimos cena, charla y organización para el día siguiente. Después de comer, bajamos a la playa donde recibimos una mini-clase magistral de aproximación al conocimiento de las constelaciones, aprovechando que la noche estaba totalmente despejada y sin luna, en ese momento menguante.
Después de una noche muy fría, con temperaturas bajo 0º, amaneció un día soleado con cielo totalmente despejado. El desayuno al sol fue el momento para otra interesantísima charla, esta vez sobre antropología. La variedad de intereses y ocupaciones de los integrantes del grupo y su generosidad para compartirlos con todos, nos enriquecen como personas y generan fuertes y valiosos lazos de amistad.
Coirón
Según lo que habíamos planeado, salimos hacia la Laguna Antiñir por un camino vecinal que usan los pobladores para llegar a sus viviendas. Siguiendo un desvío, finalmente llegamos a la laguna. Estaba cubierta en gran parte por follaje subacuático, entre ellos gambarusa, planta acuática donde las ranas y renacuajos se refugian y alimentan. También es usada por los Cisnes y Flamencos, entre otras aves acuáticas, como alimento y para hacer sus nidos. Ahí disfrutamos una nueva demostración de la habilidad de los flamencos para moverse sobre el agua. Cerca de ahí, encontramos un Gaucho Chico (confirmar), entre los arbustos distinguimos Coludito Cola Negra, Chorlo Cabezón, al tiempo que varias rapaces nos sobrevolaban.
Plantago / Maihuenia / Nassauvia glomerulosa


A lo largo de la caminata pudimos ver gran variedad de plantas de estepa, el siempre presente Coirón, matas de Neneo, Cortaderas cerca de las lagunas, Nassauvia lagascae, Garbancillo (Astragalus palenae), Tristagmas en flor, Maihuenia en flor, entre otras.  
Molle con agallas
Pudimos observar un Molle con gran cantidad de agallas ya vacías. 
En el camino vimos un Choique macho con sus Charitos, de apenas horas de nacidos. De pronto se nos apareció un numeroso grupo de Agachona Chica, muy difícil de distinguir debido al gran mimetismo con el entorno estepario. También pudimos ver Martineta Común, Aguilucho Común y Halcón Plomizo (no estoy segura si esto no fue a la vuelta… )
Neneo "bonsai" resistiendo al clima y el pastoreo
Esa misma tarde emprendimos el regreso, con la firme intención de volver a Laguna Blanca, sintiendo que ¡nos queda tanto por ver y conocer!! A la imponencia del paisaje se suman las innumerables emociones vividas, compartiendo cada momento y cada nuevo rincón que se abría ante nosotros.
Volcán Lanín entre nubes
En la ruta de vuelta nos maravilló el fuerte perfil del Volcán Lanín, con nubes que abrazaban su cumbre y le daban un color plateado al cielo de la tarde. En el sector que acompaña el recorrido del río Collon Cura, hicimos una parada cerca de un área de mallín. Y el gran premio fue observar a las aves habitantes de esos ambientes acuáticos, Pato Overo, Varillero Ala Amarilla, Gallareta Escudete Rojo, Tachurí 7 Colores, Junquero… ¡Qué lujo! Un maravilloso broche final para nuestro paseo de dos días. También ahí, supimos que teníamos que volver para seguir descubriendo lo que ese lugar en particular tiene para mostrarnos.

Como siempre, la conclusión de estas salidas es descubrir el gran valor que tiene dedicar tiempo de nuestra vida a ser capaces de detenernos y simplemente observar las maravillas de la Naturaleza. Cada espacio en particular nos espera con sus secretos que hablan de un sistema equilibrado donde el suelo, las plantas, la fauna y las aves conforman una parte importante del ciclo de la vida.